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Bocados de atĂșn en escabeche

  • Foto del escritor: La cocina de BĂĄrbara
    La cocina de BĂĄrbara
  • 6 sept 2020
  • 2 Min. de lectura

Una propuesta de aperitivo con pan. En este caso el pan, una barrita bretona que, sin ser nada del otro mundo, hace el papel bastante bien una vez tostado y aderezado con un chorrito de un aceite intenso de arbequina. La intensidad del escabeche del atĂșn y del propio pescado se lleva el protagonismo, asĂ­ que no nos hace falta tener el mejor pan del mundo.

Un bocado muy fresco en el que el tomate aporta un toque fundamental. Perfecto para preparar si tenemos salmorejo hecho, que utilicĂ© como base untando en el pan una cantidad mĂĄs o menos generosa. Insisto en que el pan, en este caso, con que sea digno es suficiente. En casa nos encanta el pan, el de masa madre, ese pan maravilloso que se conserva bien hasta cinco dĂ­as en bolsa de tela, y que una vez que lo has probado no te olvidas. Pero no siempre es fĂĄcil hacerse con las provisiones necesarias, asĂ­ que a menudo tiramos de otros panes probablemente menos artesanos, pero que tambiĂ©n son un buen acompañamiento, segĂșn el caso.



Ingredientes:


  • Pan (barra bretona)

  • AtĂșn en escabeche

  • Salmorejo

  • Aceite de oliva arbequina

  • Albahaca fresca


El otro secreto, un buen atĂșn en escabeche, de esos de lata grande que se pueden comprar a granel. En mi caso, una adquisiciĂłn de un puesto del mercadillo que tiene encurtidos maravillosos, anchoas y boquerones divinos, y atĂșn en escabeche. Me encanta el sitio porque el tendero es un ejemplo fantĂĄstico de comercio justo, y opera entre sus productos con una delicadeza asombrosa. Cuando compramos anchoas, por ejemplo, es una delicia ver cĂłmo del recipiente grande en el que reposan apaciblemente, va pescando suavemente una a una con unas pinzas, las escurre en un uso del tiempo libre de impaciencia, y las va colocando en parejas dentro del recipiente final en el que nos las entregarĂĄ. Terminado el proceso, y con cuidado de no colocarte mĂĄs de las que quieres, cierra el ligero recipiente y lo pesa. Es despuĂ©s cuando vuelve a abrirlo para añadir con un cucharĂłn todo el lĂ­quido necesario para su conservaciĂłn, aceite o escabeche, que ya estaba previsto que formara parte de la entrega. Pero sin afectar al peso ni al precio. Algo tiene de magia en sus movimientos que apetece pedir un variado de cosas sĂłlo para presenciar esa manipulaciĂłn de forma repetida. Hipnotiza un poco.


Objetivo final, hacerse con un buen atĂșn en escabeche, con magia o sin magia pero que estĂ© rico. Y el toque final, unas hojas de albahaca fresca del huerto.

Yo soy mĂĄs de vino tinto, pero para este aperitivo asĂ­ en la terraza y con un poco de brisa, me pido un blanco seco y bien frĂ­o. Combina perfecto.

¥Qué aproveche!



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